Now Reading
Zdenka Astudillo, directora ejecutiva de Sistema B Chile: “Hay empresas que se jactan de contratar a muchas mujeres, pero son todas a nivel operativo y ninguna en el directorio”

Zdenka Astudillo, directora ejecutiva de Sistema B Chile: “Hay empresas que se jactan de contratar a muchas mujeres, pero son todas a nivel operativo y ninguna en el directorio”

Las empresas B tienen como misión realizar un cambio de paradigma, creando un sistema económico inclusivo, equitativo y regenerativo para las personas y el planeta. Según datos proporcionados el 8 de marzo por la organización, el 7,3% de estas empresas cuenta con mayoría de mujeres empleadas, lo que representa un 58,6% más en relación a las compañías tradicionales de América Latina. Conversamos con una de las líderes de esta nueva economía en nuestro país, con quien profundizamos sobre las brechas que siguen vigentes para las mujeres en la cancha empresarial. 

El hecho de que las mujeres tengan menos oportunidades y vivan distintas brechas a la hora de enfrentarse al mundo laboral, no es una novedad. Aún en este siglo, la cancha entre hombres y mujeres sigue mirándose desigual desde distintos ángulos, siendo el mundo del trabajo uno en que esa diferencia se explicita con fuerza. Con la pandemia, las cifras ya existentes en esta materia se intensificaron aún más, causando un retroceso de diez años para las mujeres de América Latina.

Así lo estima el informe de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) titulado “La autonomía económica de las mujeres en la recuperación sostenible y con igualdad”, el cual también señala que la tasa de participación laboral de mujeres bajó a un 46%, en relación al 69% de la participación masculina. El estudio confirma que hubo una amplia salida de las mujeres de la fuerza laboral, principalmente para atender demandas de cuidados en los hogares, rol que culturalmente se les ha atribuido.

En Chile, según datos entregados por el Instituto Nacional de Estadísticas en su “Sexta Encuesta Microemprendimiento” (EME), existe un total de  2.057.903 emprendimientos en el país. De ellos, apenas 794.852 son propiedad de mujeres, quienes representan el 38,6% de este universo, frente al  61,4% de los hombres. Según el mismo documento, a la semana, las mujeres trabajan de manera no remunerada 18 horas más que los hombres y el 68,3% de ellas gana menos que $305.000, el salario mínimo.

A nivel mundial, el Informe Global de Brecha de Género 2020 del Foro Económico Mundial, estima que los hombres y las mujeres tendrán igualdad salarial en 257 años. Otra deuda aparece desde el punto de vista de la presencia de mujeres en cargos de poder en el área laboral. 

El último informe “Nuevo Mapa del Poder y Género en Chile”  realizado por  El Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), entrega una evolución respecto de la participación que han tenido las mujeres a lo largo del último cuarto de siglo y analiza el poder económico, simbólico y social que ocupan en los distintos sectores laborales. En ninguna de esas esferas, las mujeres superaron el 30% de participación. Entre este bajo porcentaje de mujeres, un grupo mayoritario participa o dirige empresas B. Estas tienen como objetivo representar un cambio de paradigma empresarial y parte de una nueva economía, la cual replantea el modelo tradicional capitalista, incorporando elementos éticos y un propósito en su manera de hacer las cosas. Tienen la misión de construir, por medio de su negocio, un valor para el ecosistema o las personas. Esto se verifica concretamente a través de estrictos programas medición, los cuales integran estándares medioambientales y sociales. Uno de ellos, por ejemplo, es la equidad de género.

Actualmente hay 680 empresas B en Latinoamérica y el 12,17% de ellas son propiedad de mujeres. El 7,2% tiene mayoría de gerentes mujeres y el 7,3% cuentan con mayoría de mujeres empleadas. Si bien estos números no parecen suficientes, son más mujeres gerentes (+24%) y más mujeres contratadas (+52%) en relación al resto de las empresas tradicionales de la región. Además, el 58,6% de las empresas B tienen una estricta política de no discriminación, siendo esta práctica un 110% más probable en empresas B que en empresas comunes.

Conversamos con la directora ejecutiva de Sistema B Chile, Zdenka Astudillo. Egresada de Ingeniería Comercial, mamá de tres hijos, y experta en planificación y gestión comercial, tiene más de 20 años de experiencia liderando organizaciones públicas —como el ministerio de Educación—, privadas y gremiales. Asegura que siempre quiso contribuir a un bienestar social, a que otro estuviera mejor. Muchas veces le preguntan: ¿Por qué no estás trabajando como tus compañeros, en bancos, en grandes empresas? —Capaz que mi vida sería distinta, pero nunca ha sido mi intención —asegura.

De esa forma, e investigando sobre empresas B, un día le llegó una oferta para ser parte de la organización en Chile y ahí se quedó hasta el día de hoy. Uno de sus principales deseos, asegura, es que siga habiendo más y más mujeres en cargos de liderazgo:

—En las empresas B hay más mujeres en comparación a las empresas tradicionales, pero igual es un 12%, no 50%. Y eso considerando  todas las condicionantes que hay en empresas B que favorecen que participen mujeres —comenta

  • ¿Tiene la impresión de que existe un mayor liderazgo femenino en empresas B, en relación a las empresas tradicionales? 

En empresas B hay un mayor liderazgo de mujeres, pero todavía queda mucho camino que recorrer. Hay importantes políticas expresas de no discriminación en prácticas de contratación y en torno al trabajo mismo. Dentro de la evaluación del impacto B, la no discriminación, que existan de gerentas o directoras mujeres, se privilegia. Te asignan puntaje si tienes parte o una buena cantidad de miembros del directorio o empresa que sean mujeres. Si  se asigna puntaje, hay más posibilidades de que existan más empresas B que favorezcan el trabajo femenino.

  • ¿Cree que es distinta la participación o espacio que se le otorga a las mujeres en empresas no B a diferencia de empresas B? 

Hay más mujeres en altos cargos y yo creo, según mi experiencia y lo que he ido palpando a lo largo del tiempo, es que el sistema económico hasta ahora o hasta hace unos años estaba muy centrado en la maximización de las utilidades de los accionistas. Eso está poco dado a lo que en general las mujeres tendemos, que es algo más integral. as mujeres, en general, estamos tratando de integrar. También tenemos capacidad de escucha. A veces hay voces que no son escuchadas y pueden hacer la diferencia, se debe agudizar el oído. Escuchamos a todos y ojalá que todos los que estén a nuestro alcance estén bien. Entonces, nos hace mucho sentido preocuparnos y ocuparnos de nuestros trabajadores, del impacto que se genera al medio ambiente… nos hace total sentido no hacer empresa solamente pensando en la rentabilidad económica. De ahí creo que es una consecuencia directa el que haya más mujeres. Me encantaría que fueran muchas más, pero vamos avanzando por ello.

See Also

  • ¿Qué desafíos considera que siguen vigentes en relación al rol de las mujeres en el mundo empresarial? 

Se estima que faltan 257 años para que hombres y mujeres tengan igualdad de oportunidades laborales. ¡257 años! O sea, no lo vamos a ver nosotras, ni nuestros hijos, ni nuestros nietos. Eso es tremendo porque significa que hay muchísimo camino que recorrer. O sea, en las empresas B hay más mujeres, pero igual es un 12%, no 50%. Y eso considerando  todas las condicionantes que favorecen que haya mujeres. Por otro lado, es importante entender que acá asumimos roles compartidos. Imagínate todo lo que hemos retrocedido en empleo femenino en esta pandemia, ha sido impresionante. Trabajadoras se han visto obligadas a renunciar a sus trabajos para poder atender a sus familias, muchas ni siquiera están volviendo a trabajar porque no saben cómo va a ser la situación hasta que los niños vuelvan a clases. Es imposible. Hay un montón de condicionantes que afectan a que la cancha laboral no esté igual. 2021 y aún la cancha no está rayada de la misma manera. 

Otro factor, es que las mujeres tenemos la responsabilidad de creernos el cuento. No podemos normalizar lo que no está bien. No está bien que tengamos que levantar la voz para ser escuchadas, en una reunión, discusión o donde sea. No tenemos que hablar más fuerte, no tenemos que decir la idea más brillante. Porque si es la más brillante, ahí recién nos escuchan pero si no, no.

Nosotras nos tenemos que ayudar entre todas y ser responsables con nosotras mismas, confiar en nuestras capacidades, dar cuenta de que tenemos un lugar y lo ganamos. Ni siquiera hay que pensar que lo ganamos, lo tenemos. Todas, con nuestros roles, debemos abogar por estar mucho más presentes en la vida diaria de cualquier toma de decisiones.

  • ¿Qué otras medidas cree que se deberían tomar a nivel de gobierno o incluso a nivel cultural para que esto cambie? 

Hay cosas bien profundas que hay que cambiar. El cambio va de la mano de la educación: no estamos bien educados todavía en cuanto a equidad o paridad de género. Se cree que tomando una medida se va a resolver, pero no sabemos realmente cómo. Por ejemplo, ahora en pandemia: hay muchísimas mujeres que no pueden ir a trabajar porque los niños no van al colegio. Si no van al colegio, ¿con quién los vas a dejar? A los hombres les exigen estar conectados al teletrabajo sin ningún espacio para poder compartir las tareas de la casa. No tiene que ver con que hayan leyes, es un problema cultural y de educación. Es entender las problemáticas. Me da impotencia darme cuenta que en muchos casos, la igualdad es un tema más de voluntad que de regulación. Hay que darse cuenta de que todos tenemos las mismas capacidades, incluso capacidades diferenciadas que pueden generar aún más valor y diversidad.

  • ¿Considera que las empresas B pueden marcar un cambio de paradigma para las mujeres emprendedoras? 

Las empresas B lo que buscan y por lo que trabajan es romper todos los paradigmas del sistema económico tradicional, del capitalismo antiguo. Estamos evolucionando el sistema económico. Nosotros como movimiento buscamos transformar todo el sistema económico y eso implica también promover la equidad de género, tener mayor presencia femenina en liderazgo. Por supuesto que las empresas B tienen un rol en cuanto a dar cabida y favorecer el empleo femenino. No solo en cuanto a cantidad: hay empresas que se jactan de contratar muchas mujeres pero son todas a nivel operativo y ninguna en el directorio. No, igualdad es igualdad de condiciones en todos los cargos, en todas las líneas. Estamos trabajando para que se pueda decir y constatar empíricamente de que es posible hacer negocios de forma distinta incluyendo a todas y todos los involucrados y no solo a la mitad de ellos.

What's Your Reaction?
Excited
0
Happy
0
In Love
0
Not Sure
0
Silly
0
View Comments (0)

Leave a Reply

Your email address will not be published.


EDICIÓN IMPRESA

NO TE PIERDAS NUESTRA EDICIÓN ANIVERSARIO

¡¡¡¡¡IMPRESA!!!!!