Carolina Silva: la especialista que invita a hablar del piso pélvico sin tabúes
Durante años, muchas mujeres han aprendido a convivir con molestias que no deberían formar parte de la vida cotidiana: escapes de orina, dolor durante las relaciones sexuales, sensación de peso en la zona íntima o incomodidades que suelen silenciarse por vergüenza, desconocimiento o falta de información.
En ese contexto, la kinesiología pélvica ha comenzado a ganar protagonismo como una disciplina clave para prevenir, tratar y mejorar la calidad de vida. Lejos de ser un tema exclusivo del embarazo o el postparto, el piso pélvico está directamente relacionado con la continencia, la sexualidad, la postura, el bienestar físico y también emocional.
La kinesióloga pélvica Carolina Silva se ha convertido en una de las voces que busca cambiar la forma en que hablamos de esta zona del cuerpo. Desde una mirada clínica, basada en evidencia y con un enfoque cercano, su trabajo apunta no solo a tratar síntomas, sino también a educar, derribar mitos y abrir conversaciones que durante mucho tiempo fueron consideradas incómodas.
¿Qué es la kinesiología pélvica y por qué es tan importante?
“La kinesiología pélvica es un área específica de la kinesiología que previene y trata disfunciones pélvicas y sexuales, originadas por alteraciones en los músculos del piso pélvico”, explica Silva.
Estos músculos cumplen funciones esenciales: sostienen los órganos pélvicos, permiten la continencia urinaria y fecal, facilitan el vaciamiento y participan activamente en la respuesta sexual.
Si bien es importante para todas las personas, en el caso de las mujeres adquiere especial relevancia. La anatomía, los cambios hormonales, los embarazos, el postparto y la menopausia son factores que pueden aumentar el riesgo de desarrollar disfunciones pélvicas.
Lo que muchas mujeres normalizan, pero tiene solución
Uno de los problemas más frecuentes en consulta es la incontinencia urinaria. Según la especialista, muchas mujeres creen que perder orina al reír, toser, saltar o hacer ejercicio es algo normal después de tener hijos o con el paso de los años. Pero no lo es.
“La kinesiología pélvica es la primera línea de tratamiento. Es no invasiva y altamente efectiva”, señala.
Otro motivo frecuente de consulta es el dolor sexual, que puede tener múltiples causas físicas, como infecciones urinarias o vaginales recurrentes, sequedad vaginal, falta de lubricación o tensión muscular. Sin embargo, muchas veces el componente muscular no se evalúa, lo que retrasa el diagnóstico y lleva a que muchas mujeres terminen normalizando el dolor.
Por qué sigue siendo un tema tabú
Aunque cada vez se habla más de salud femenina, el piso pélvico continúa siendo una conversación pendiente. Para Carolina Silva, la razón principal sigue siendo la vergüenza.
A muchas personas, incluso dentro del mundo de la salud, todavía les cuesta nombrar o explicar con naturalidad lo que ocurre en la zona genital. Esa incomodidad genera desinformación y perpetúa la idea de que hablar del cuerpo, la sexualidad o las funciones íntimas es inapropiado.
El problema es que el silencio también posterga tratamientos. Y muchas molestias que podrían mejorar terminan acompañando a las mujeres durante años.
Cuándo consultar
Idealmente, el cuidado del piso pélvico debería comenzar desde edades tempranas, incluso desde la aparición de la menstruación. Sin embargo, existen momentos clave en los que una evaluación puede marcar una gran diferencia: al iniciar actividad física regular, al planificar un embarazo, durante el embarazo, en el postparto, antes y después de cirugías abdominales, lumbares o pélvicas, y en la etapa previa o posterior a la menopausia.
También es importante consultar ante cualquier señal de alerta: escapes de orina, sensación de peso en la zona pélvica, dolor sexual, dificultad para evacuar o molestias persistentes en la zona lumbar, pélvica o genital.
Piso pélvico, sexualidad y calidad de vida
El estado del piso pélvico influye directamente en la vida sexual. Estos músculos participan en la sensibilidad genital, la lubricación y las contracciones musculares del orgasmo. Cuando no funcionan adecuadamente, pueden aparecer dolor, incomodidad o dificultades en la respuesta sexual.
Pero el impacto no es solo físico. Las alteraciones en la continencia, la evacuación o la zona íntima también pueden afectar la autoestima, la seguridad y la vida social. La vergüenza asociada a olores, sonidos o fluidos puede generar aislamiento y afectar profundamente la autoimagen.
Tres recomendaciones para el día a día
Carolina Silva entrega tres consejos simples, pero muy importantes:
Primero, sentarse siempre al ir al baño, incluso en baños públicos. Orinar en una posición incómoda o “a medias” impide relajar correctamente la musculatura del piso pélvico y puede generar más problemas.
Segundo, aprender a activar el piso pélvico antes de hacer esfuerzos, como toser, estornudar, cargar peso o realizar ciertas actividades físicas.
Y tercero, nunca cortar el chorro de orina como ejercicio. Aunque muchas personas lo han escuchado como recomendación, no tiene beneficios y puede generar complicaciones. El entrenamiento del piso pélvico debe realizarse en otros momentos y, ojalá, con orientación profesional.
Hablar del piso pélvico es hablar de salud, sexualidad y calidad de vida. Y como plantea Carolina Silva, muchas de las molestias que las mujeres han aprendido a tolerar en silencio hoy tienen tratamiento y solución.
Carolina Silva
Kinesióloga pélvica
Especialista en sexualidad funcional
www.carolinasilva.cl
Instagram: @la.carosilva